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1/8/2010
 
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Primer Ciclo ESO  > Taller de creación literaria
Estilos narrativos directo, indirecto e indirecto libre
FERNANDO CARRATALÁ

Hay muchas maneras de acercar a la Literatura a los alumnos del Primer Ciclo de la ESO: por medio de la lectura de las obras de los grandes escritores -convertida esta actividad en algo recreativo y no en tarea propiamente escolar-; a través del análisis y comentario de breves textos, en prosa y en verso, que pueden servir de pretexto para ir desarrollando su sensibilidad estética; pero también -y sobre todo-, convirtiendo a los alumnos en protagonistas del quehacer literario, espoleando su creatividad inicialmente mediante la imitación de modelos y, después, dejando que su personalidad artística -esa que todos llevan dentro- aflore y se vea recompensada con el fruto de aquellos trabajos personales que, en mayor o menor grado, encuentran en la “obra de arte” su razón de ser.

Esta es, precisamente, la finalidad de las actividades que irán integrando este “Taller de Literatura”; actividades -no sujetas a un canon prefijado- con el mínimo e indispensable soporte teórico, en forma de sugerencias para su realización. Porque, como señalaba Gianni Rodari -en el Prefacio de su célebre Gramática de la fantasía-, “el uso total de la palabra para todos” es un buen lema, de bello sonido democrático; “no para que todos sean artistas, sino para que nadie sea esclavo”. La Literatura -el tratamiento estético de la palabra- se convierte, así, en un cauce para la Libertad, en un vehículo de expresión de tolerancia; y el alumno amante de la Literatura, en un ser con la suficiente sensibilidad como para hacer de esa libertad -bien entendida- una manera de vivir; porque de la Libertad forma parte sustancial la libertad de expresión y, por tanto, también la artística y literaria.

El texto narrativo con introducción de diálogo
Apoyo léxico del texto “Los tres cedazos”
El estilo narrativo indirecto
Apoyo léxico del texto “Una cinta azul de dos palmos y pico”
Ficha de autor: Juan Farias Díaz-Noriega
Estilo narrativo indirecto libre
Ficha de autor: Manuel Seco
Actividades (pdf 92,4 kb)

El texto narrativo con introducción de diálogo

En el texto que se reproduce a continuación interviene un narrador en tercera persona, cuya función es la de garantizar la continuidad argumental del diálogo; y dos personajes que conversan: una persona que lleva y trae cuentos y chismes -un correveidile-, y el filósofo Sócrates, que encarna la prudencia en el obrar.

LOS TRES CEDAZOS

En cierta ocasión, un hombre fue a visitar a Sócrates, el filósofo, y le dijo:
- Voy a contarte unas cosas sobre tu mejor amigo, para que no confíes tanto en él.
Sócrates le preguntó:
- ¿Has pasado lo que vas a decirme por tres cedazos?
Muy sorprendido, dijo el otro:
- ¿A qué cedazos te refieres?
- El primero -respondió el filósofo- es el de la verdad. ¿Estás seguro de que lo que vas a contarme es cierto?
El visitante contestó:
- No lo estoy. Lo he sabido a través de otras personas.
Sócrates continuó:
- El segundo cedazo es el de la bondad. ¿Estás seguro de que son tus buenos sentimientos los que te impulsan a contarme esas cosas? Y el tercero -prosiguió Sócrates- es el de la utilidad. ¿Piensas que es necesario que yo sepa lo que vas a contarme?
- Sinceramente -dijo el hombre- no había pensado en todo eso.
- En tal caso -dijo Sócrates-, guarda tus palabras en tu corazón y olvídalas.


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Apoyo léxico

Cedazo. Instrumento que se utiliza para cerner separando la harina del salvado, o cualquier otra materia reducida a polvo, de suerte que lo más grueso quede sobre la tela, y lo sutil caiga al sitio destinado para recogerlo. Dado el carácter alegórico del texto, el cedazo ayuda a depurar y afinar los pensamientos y las acciones.

El texto transcrito censura abiertamente la acción de hablar mal de los demás sin el menor fundamento; a la vez que aconseja cotejar suficientemente cualquier información que se vaya a difundir sobre el prójimo, para evitar, así, los quebrantos que se derivan de la maledicencia -hablando con mordacidad en perjuicio de alguien, denigrándolo-. Y, para ello, se recurre a la afortunada imagen de la triple criba a la que debe ser sometida dicha información: el cedazo de la verdad, que asegura la certeza y realidad de la misma, su veracidad; el cedazo de la bondad, que asegura la disposición a hacer el bien; y el cedazo de la utilidad, que garantiza la conveniencia y provecho de las acciones, aunque sin caer en el utilitarismo que solo persigue el interés en el obrar. En otro caso -y tal y como aconseja Sócrates- conviene olvidar cualquier información que pudiera ofender la fama de alguien.

El texto es un buen ejemplo de estilo narrativo directo, ya que el narrador reproduce textualmente pensamientos ajenos, es decir, que se limita a reproducir de modo literal las intervenciones de los personajes. Este tipo de construcción narrativa exige el empleo de dos signos de puntuación que cumplen distintas funciones: la raya y los dos puntos.

Tal y como puede comprobarse en el texto, la raya o guión largo (-) se usa en los diálogos para indicar que se inicia la intervención de los diferentes interlocutores y, por tanto, sustituye a los nombres de las personas que hablan; y debe escribirse, precisamente, delante de las palabras que conforman cada una de las intervenciones. Y también se utiliza la raya al principio y al final de breves comentarios que se intercalan dentro de una frase, y cuyo sentido interrumpen momentáneamente; sin embargo, se coloca una sola raya delante del comentario del narrador, sin necesidad de cerrarlo con otra raya, cuando las palabras del personaje no continúan inmediatamente después del comentario. Tanto en un caso como en el otro, cuando es necesario poner detrás de la intervención del narrador un signo de puntuación -y de ello hay ejemplos en el texto-, este se coloca detrás de sus palabras, y tras la raya de cierre si la hay.

En cuanto al empleo de los dos puntos (:), preceden a toda cita de palabras textuales, y van detrás de palabras que, en general, significan decir. En este caso, después de los dos puntos -tal y como se recoge en el texto- se escribe la primera palabra con letra inicial mayúscula.

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El estilo narrativo indirecto


Frente al estilo narrativo directo, con el que se reproducen íntegramente las palabras pronunciadas o pensadas por otro -o por uno mismo-, en el estilo indirecto es el narrador quien refiere por sí mismo lo que otro -o él mismo- ha pronunciado o pensado. En este caso, dicha información se expresa por medio de una proposición sustantiva de complemento directo, dependiente de un verbo de pensamiento o de lengua.

El siguiente cuento de Juan Farias puede servir de ejemplo de estilo narrativo indirecto. La imaginación de Juan Lanas hace que una cinta azul de dos palmos y pico pueda utilizarse para cosas tan dispares como: amarrar las botellas de champaña con que se bautizan los barcos; servir a los liliputiendes como alfombra en ceremonias reales; decorar, como lazo, el pelo de su madre, o, como bufanda, el cuello de su hermana; convertida en cadena o en cuerda, servir para pasear el perro o para sujetar por el cuello a una tortuga; y, sobre todo, para ser usada como fajín que, ceñido a su cintura, lo eleva al rango de valiente general que desfila al frente de la tropa que tiene a su mando. Y es que, para Juan Lanas, que carece de juguetes, el más sencillo de los objetos puede convertirse en el más preciado de los regalos; mientras que para el niño rico que dispone de cuantos juguetes pudiera ambicionar, la cinta azul utilizada para adornar el envoltorio de una caja de lápices no tiene el menor valor.

UNA CINTA AZUL DE DOS PALMOS Y PICO

En aquel pueblo, como en todos los pueblos, había niños ricos y pobres.
Uno de los niños ricos cumplió años y le regalaron muchas cosas: un caballo de madera, seis pares de calcetines blancos, una caja de lápices y tres horas diarias para hacer lo que quisiera.
Durante los diez primeros minutos el niño rico miró todo con indiferencia.
Empleó otros diez minutos en hacer rayas por las paredes.
Otro diez minutos en arrancarle una oreja al caballo.
Y otros diez en dejar sin minutos las tres horas libres. Esta última maldad fue haciéndola minuto a minuto, despacio, aburrido, por hacer algo sin hacer nada.
Al deshacer los paquetes, más aburrido que impaciente, había tirado por la ventana la cinta azul con que venía amarrada la caja de lápices, una cinta como de dos palmos, de un dedo de ancha, de un azul fiesta, brillante.
La cinta fue a dar a la calle, a los pies de Juan Lanas, un niño despierto, de ojos asombrados, pies descalzos y hambre suficiente para cuatro.
Juan Lanas pensó que aquello era un regalo maravilloso, pensó que era lo más maravilloso que le había ocurrido en la última semana y en la que estaba pasando y seguramente en la que iba a empezar.
Pensó que era la cinta con la que se amarran las botellas de champaña a la hora de bautizar los maravillosos barcos que dan la vuelta al mundo.
Pensó que era la alfombra que usaron los liliputienses el día que se bautizó al hijo del Rey.
Pensó que sería un bonito lazo para el pelo de su madre si su madre viviese.
Pensó que haría muy bonito en el cuello de su hermana si tuviera una hermana.
Pensó que le gustaría usarla para pasear a su perro si era capaz de encontrar a ese golfo de Cisco, sin rabo y tan viejo.
Pensó que no estaría mal para sujetar por el cuello a la tortuga que quería tener.
Pensó, al fin, que podía ser un fajín de general.
Y pensándolo empezó a desfilar al frente de sus soldados, todos con plumero, todos con espada.
Los que lo vieron pasar pensaron que era un niño seguido de nadie. Y al poco rato un niño seguido de un perro sin rabo.
Pero Juan Lanas sabía que el perro era su mascota, que los soldados pasaban de siete, que era todo lo que Juan Lanas podía contar sin equivocarse.
Y mientras Juan Lanas desfilaba, el niño rico se aburría.


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Apoyo léxico
  • Indiferencia. Estado de ánimo en que no se siente inclinación ni repugnancia hacia nada o nadie.

  • Como < "una cinta como de dos palmos" >. Aproximadamente.

  • Palmo. Medida de longitud de unos 20 cm -que es aproximadamente la distancia entre el extremo del pulgar y el del meñique, con la mano abierta-, que equivalía a la cuarta parte de una vara y estaba dividida en doce partes iguales o dedos.

  • Liliputiense. Personaje de Liliput, creación del novelista J. Swift (1667-1745) en Viajes de Gulliver. Se dice de una persona extremadamente pequeña o endeble.

  • Fajín. Ceñidor de seda de determinados colores y distintivos que pueden usar los generales o los jefes de administración y otros funcionarios como insignia de sus altos cargos.
Con extraordinaria habilidad narrativa, Juan Farias pone de relieve la pobreza espiritual del niño rico, instalado en un mundo de caprichos que termina por hastiarle, y la alegría vital de Juan Lanas, cuya fantasía y espíritu bondadoso le permite sobrevivir en el mundo de la pobreza en que se desenvuelve. Precisamente la frase con la que concluye el texto -'Y mientras Juan Lanas desfilaba, el niño rico se aburría.'- subraya el hecho de que, aunque una vida cómoda pueda depender de las riquezas, la auténtica felicidad nace de valores tales como la bondad, la generosidad, el espíritu caritativo, el buen humor, la alegría vital, la imaginación despierta...

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Ficha de autor

Juan Farias Díaz-Noriega

Juan Farias Díaz-Noriega nació en Serantes (La Coruña), en 1935; y, ante todo, es un escritor de libros para niños; libros -más bien breves- que también saben apreciar los lectores adultos, y en los que personajes tan reales como verdaderos protagonizan historias que ponen al descubierto las pasiones intemporales del alma humana, con todas sus grandezas y miserias. No es, pues, de extrañar que niños y adultos se dejan arrastrar, además, por la inmensa capacidad evocadora de la prosa con que tales historias están contadas.

Son las suyas historias generalmente cortas, porque en un ejercicio de autocontención, Farias ha prescindido de lo anecdótico en beneficio de lo esencial; historias con una trama perfectamente urdida y desarrollada sin sobresaltos, que permite a cualquier lector -grande o chico- seguir el hilo argumental hacia un desenlace inesperado y resuelto con altas dosis de creatividad; historias con personajes atractivos por su verosimilitud, y cuya caracterización la obtiene el lector a través de lo que hacen y dicen; historias, en definitiva, escritas en una prosa -las más de las veces poética- breve y concisa, que no necesita de los grandes alardes retóricos para atrapar al lector, subyugado por la dimensión profundamente humana que subyace en su trasfondo.

La calidad literaria de Farias ha sido nacional e internacionalmente reconocida. Con la obra Algunos niños, tres perros y más cosas -a la que pertenece el cuento "Una cinta azul de dos palmos y pico"- obtuvo el Premio Nacional de Literatura Infantil en 1980. En 1884 fue incluido en la Lista de Honor de la Comisión Católica Española para el Libro Infantil (CCEI) y también en la Lista de Honor de la Organización Internacional para el libro Juvenil (IBBY). En 1987 fue incluido en la Lista de Honor 'Pablo Vergerio' de la Universidad de Padua. Farias es autor, también, de títulos como Un tiesto lleno de lápices, Años difíciles, El barco de los peregrinos, La isla de las manzanas, Los apuros de un dibujante de historietas, El niño que vino con el viento, La niñez de Martín Piñeiro, etc.

©Profes.net


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Estilo narrativo indirecto libre

Ausente de la lengua hablada, la lengua literaria ha desarrollado el estilo indirecto libre como una "fórmula de compromiso" entre el directo y el indirecto. El narrador refiere por sí mismo lo que otro -o él mismo- ha pronunciado o pensado; pero dicha información tiene independencia tonal y sintáctica -como sucede en el estilo directo-, y va detrás de dos puntos, aunque no depende de un verbo de pensamiento o de lengua -con lo que esta modalidad narrativa se diferencia, a la vez, del estilo directo e indirecto-, si bien la variación de tiempos y modos hace que participe de caracteres del estilo indirecto.

El académico Manuel Seco recurre al estilo indirecto libre para justificar, en el siguiente texto de carácter ensayístico, la importancia que tiene el valor social del lenguaje.

LA LENGUA, PACTO SOCIAL

Según va ensanchando su comprensión y su utilización del lenguaje, el niño va incorporándose más y más a la vida de la comunidad. Se produce entonces un fenómeno de doble sentido: por un lado, cuanto más domina el lenguaje, más integrada está la persona en la sociedad y más capacitada para actuar dentro de ella; por otro lado, cuanto más sumergida en ésta, más intenso es el enriquecimiento del lenguaje de la persona.
Es decir, que el lenguaje es algo que va íntimamente enlazado con el vivir en sociedad; tanto, que la sociedad lo tiene como cosa característica suya. Es una especie de pacto o convenio establecido entre los hombres que forman parte de una comunidad (nación, país, región): todos están de acuerdo en dar a determinados signos determinados valores; el intercambio de estos signos entre unos hombres y otros hace posible la vida en común. El que viene al mundo tiene que unirse a una sociedad humana, y para ello necesita 'firmar' ese pacto con las demás personas que le rodean; tiene que hacerse poco a poco con el mayor número posible de signos para poder intercambiarlos con los demás en su vivir cotidiano.
Podemos decir, pues, que la lengua desempeña en la vida colectiva una función parecida a la del dinero: unos rectángulos de papel con una figura y un color determinados tienen un determinado valor dentro de un país porque así han acordado todos reconocerlo. Si una persona dispone de pocos papeles de esta clase, o de ninguno, le resultará sumamente difícil vivir en comunidad, y de nada le servirá fabricar él por su cuenta otros papeles parecidos. Solo valen los que 'todo el mundo' dice que valen.

El texto reproducido está tomado de la obra Gramática esencial del español -Introducción al estudio de la lengua- (primera parte, capítulo 1, epígrafe 1.4.: 'El individuo ante la lengua'); y en él Seco pone de manifiesto la misión primordialmente comunicativa que tiene el lenguaje, que sirve de enlace entre persona y persona, por lo que su valor es, por tanto, eminentemente social. No es posible, en efecto, imaginar un grupo humano en el que cada persona viviera aisladamente sin posibilidad de intercambiar sus ideas. Y es, precisamente, el lenguaje, el procedimiento que permite establecer la comunicación entre las personas. El consenso tácito de una comunidad establece determinados valores significativos para unos determinados significantes, de tal manera que, por muy arbitraria que sea la relación entre aquéllos y éstos, se convierte en socialmente necesaria y en ningún caso puede ser caprichosamente alterada por los hablantes. Y de cada hablante en particular depende su mayor o menor integración social en razón directa a un mayor o menor conocimiento de su propia lengua.

Conviene destacar en la redacción del texto de Seco, el valor sintáctico que le ha otorgado a los dos puntos como signo ortográfico: se han empleado para conectar oraciones relacionadas entre sí, sin necesidad de utilizar otro nexo y, por lo tanto, preceden a cualquier explicación, aclaración, consecuencia o comentario (y, en todos estos casos, después de los dos puntos, se escribe letra inicial minúscula).


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FICHA DE AUTOR

Manuel Seco

Manuel Seco (Madrid, 1928) es miembro de número de la Real Academia Española, y la figura más destacada en el campo de la Lexicografía en el ámbito lingüístico hispánico. Entre sus libros, que cuentan con una gran difusión y aceptación, destacan los siguientes: Arniches y el habla de Madrid (1970), Gramática esencial del español (1972), Diccionario de dudas y dificultades de la lengua española (editado en 1961, alcanza la décima edición, revisada y puesta al día, en 1998; Espasa-Calpe), Guía práctica del español actual. Diccionario breve de dudas y dificultades (con Elena Hernández; Espasa-Calpe, 1999), Diccionario del español actual (con Olimpia Andrés y Gabino Ramos; 2 volúmenes, Aguilar, 1999), Diccionario abreviado del español actual (Aguilar, 2000). En toda su producción editorial, Seco destaca por el rigor expositivo y por la claridad didáctica. Sus obras son de extraordinario interés para todo el que quiera mejorar y perfeccionar el uso del español.

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