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Francisco de Quevedo es uno de esos clásicos españoles más citado que leído, del que aún no disponemos de unas obras completas definitivas; se ha publicado su poesía original por parte de José Manuel Blecua y se ha iniciado recientemente la publicación de sus obras completas, que esperamos superen en rigor filológico a las de Fernández Guerra de 1852 y 1859 y las posteriores de Astrana Marín y Felicidad Buendía. De momento, solamente han aparecido los dos primeros volúmenes con las obras crítico-literarias y satírico-morales. Aunque habrá que esperar años para que el proyecto se complete, hay buenas ediciones de algunos de sus textos, fundamentalmente de la prosa festiva, el Buscón, los Sueños, La hora de todos y la Fortuna con seso, el Chitón de las tarabillas, Discurso de las privanzas, Execración de la fe católica, Mundo caduco, Lince de Italia, Vida de San Pablo, de las que el lector curioso puede saber cuáles se pueden comprar y cuáles se encuentran agotadas a través del buscador del ISBN. Con todo, las nuevas tecnologías nos permiten hoy poder acceder a la mayoría de sus textos a través de la Biblioteca Virtual Cervantes, sin necesidad del peregrinaje de antaño por diversas bibliotecas y las tediosas esperas hasta que nos traían el viejo volumen. Quien hoy no lo lee ya no es porque no puede, sino porque no quiere.
A través de las siguientes actividades pretendemos ofrecer recursos didácticos para usar en el aula de Informática y para dar ideas y animar al profesorado a elaborar otras semejantes que ayuden en la difícil tarea de animar a nuestros chicos y chicas a acercarse a los clásicos. Dependiendo de los grupos y del número de ordenadores las actividades podrán hacerse individualmente o por parejas. Recomendamos ir alternando actividades individuales y en parejas con posteriores puestas en común y discusiones cuando proceda.
| La vida buscona | La vida del Buscón, llamado don Pablos, ejemplo de vagamundos y espejo de tacaños es, sin duda, la obra más conocida de Quevedo. Se encuentra entre las primerizas de Quevedo, que la pudo empezar a escribir hacia 1603. Pronto corrió manuscrita e hizo las delicias de los lectores, que no pudieron verla impresa hasta 1626, si bien su autor nunca la reconoció como suya para evitarse problemas con la Inquisición, ante la que denunciaron buena parte de sus obras sus enemigos. - Vamos a ver en primer lugar cómo es la primera edición de 1626. Tras curiosear un poco por ella para familiarizarnos con la contemplación de un libro original en facsímil digital, seleccionaremos el capítulo V en una edición actual.
- Primero leemos el capítulo personalmente y en silencio, consultando en el Diccionario de la Academia en línea (nada más entrar en la página primera opción del menú de la izquierda) aquellas palabras cuyo significado desconozcamos. Terminada la lectura individual leemos en grupo el texto en voz alta, haciendo una puesta en común de las dudas y dificultades surgidas, que serán solucionadas con los datos encontrados y las explicaciones del profesor.
- Resume en no más de diez líneas el argumento del capítulo.
- ¿Cuál crees que es el tema?
- ¿En qué persona está escrito y qué tipologías textuales emplea?
- ¿Qué recursos lingüísticos y retóricos emplea para crear efectos irónicos y burlescos?
- ¿Ocurren hoy en los Institutos y colegios cosas parecidas a las que sufre don Pablos? ¿Qué opinión te merecen tales acosos?
Para finalizar esta parte dedicada al Buscón recomendamos leer entre todos en voz alta al menos otro capítulo, que bien podría ser el capítulo VII. |
| Poemas satíricos | Casi todos hemos oído o leído alguna vez el soneto A un hombre de gran nariz, que según algunos le dedicó al cura párroco de El Fresno de Torote, que la lucía en su cara para sorpresa y regodeo de cuantos le conocían. Curiosamente, aunque Quevedo era patizambo (tartamudo de los pies según él y Patacoja según Ruiz de Alarcón, al que nuestro poeta regalaba con el apodo de Corcovilla por ser jorobado ), miope (Poeta de Cuatro Ojos se llamó a sí mismo) y alguna vez manifestó la necesidad de no burlarse de tales defectos coporales porque fuera inhumanidad y mal uso de razón censurar ni vituperar, no siempre fue cuidadoso y arremetió sin piedad contra las deficiencias propias y ajenas.- Seleccionamos a Quevedo y buscamos el soneto a la nariz en una buena antología poética digital, donde podemos acceder a gran cantidad de poemas de lo mejor de la Literatura en lengua castellana. Tras leerlo, escúchalo recitado en la Biblioteca Virtual Cervantes para contestar a las preguntas que hacemos sobre él.
- ¿Qué recursos literarios emplea Quevedo para construir su burla al hombre de gran nariz?
- ¿Cuál es la intención del poema?
- Se leerá y escuchará "Poderoso caballero es don Dinero", bien en este recitado o en la célebre interpretación de Paco Ibáñez, que también canta: (“Pues amarga la verdad”).
- Tras explicar convenientemente el significado del texto del dinero escuchamos la canción “Consumo gusto” del grupo SKA-P y debatiremos sobre la actualidad de los temas de Quevedo y su manera de ver al hombre y a la sociedad.
- Con ayuda del profesor selecciona en la antología anteriormente sugerida otros poemas satíricos de Quevedo. Puedes escuchar otros cuantos en la Biblioteca Virtual Cervantes, tanto humorísticos como serios:
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| Imitando a Quevedo | - Desde sus años de estudiante en Alcalá de Henares a Quevedo le acompañó la fama y la leyenda de juerguista, pendenciero y aficionado a los tacos, que a veces ha hecho olvidar que fue un hombre tremendamente culto y poco amigo de perder el tiempo, por cuyo paso tenía una auténtica obsesión. Por eso no soportaba ni la ociosidad, ni a los ociosos, ni a los necios, y escribió muchas páginas burlándose de las cosas sin sentido que hacemos los seres humanos. Una de esas obras festivas se titula: Origen y definición de la necedad, con anotaciones a algunas necedades de las que se usan. En ella da cuenta de sandeces que se hacen como las siguientes:
(3) Sacar el lienzo y sonarse las narices, habiendo comenzado algún discurso o plática, necedad azafranada; y si alguna vez se divirtiere en la conversación de recogerle haciendo alarde y mirándolo la superfluidad del celebro que quedó en él, porquería y asquerosa resolución
(4) El preguntar uno a otro cuando le entra a visitar, habiendo visto locupación en que está: “¡Qué hace vuesa merced?”, necedad aventajada.
(7) Preguntar una persona a otra, viéndole con muestras de salud entera,que cómo está, superfluidad parece en medio de necedad; siendo más propio decir: “Huélgome de veros con salud”.
(9) El deshollinarse y escombrarse uno con los dos dedos las narices estando en conversación, necedad lampreada; y si hiciere hormigos y fideos de lo verde y seco del remanente, declárese juntamente porquería de lomo.
(12) Si alguno interrumpiere el discurso o plática por alguno comenzada en conversación, quede declarado por semitonto del ABC de la cortesía; la segunda vez por necio alcoholado en tinto, hablador de ventaja y sobresaliente de la baraja de los necios; y a la tercera sea acusado que ignora la puerte por donde se entra a los términos cortesanos.
(26) Declárase por necio de ijada al que se ríe del que pregunta y aprende, procurando la especulación de las cosas y su fin. Pónesele, además desto, perpetuo silencio en el voto de ninguna dellas, por la poca estimación que hace de su poco conocimiento, sin el cual es imposible dar a ninguna el lugar que pide y merece. |
- ¿Qué finalidades aparte de entretener crees que pretende Quevedo con obras como de la que recogemos estos fragmentos? Justifica tu respuesta.
- Busca quién era Horacio y comenta si crees que su intención de deleitar enseñando se cumple en las obras festivas y satírico-burlescas de Quevedo.
- Piensa cinco necedades que se hagan hoy y escríbelas imitando el estilo y la intención de Quevedo.
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| El otro Quevedo | En este apartado simplemente proponemos unos textos de Quevedo poco utilizados que pueden servir para reflexionar sobre asuntos siempre de actualidad como: el racismo, la situación de la mujer y la tiranía. Podríamos haber elegido otros para ver su reivindicación de la valoración del hombre por sus méritos: “toda la sangre, hidalguillo, es colorada”, escribió en el Sueño de la Muerte o su defensa de los pobres y la obligación de la sociedad y de la Iglesia de devolverles lo que se les ha arrebatado. En esta ocasión no proponemos preguntas para dejar al libre arbitrio de cada docente la explotación didáctica de los mismos.
• Defensa de los negros:“Los negros se juntaron para tratar de su libertad, cosa que tantas veces han solicitado con veras. Covocáronse en numeroso concurso. Uno de los más principales, que entre los demás interlocutores bayetas era negro limiste, y había propuesto esta pretensión en la Corte Romana, dijo:
- Para nuestra esclavitud no hay otra causa sino la color, y la color es accidente, y no delito. Cierto es que no dan los que nos cautivan otro color a su tiranía sino nuestro color, siendo efeto de la asistencia de la mayor hermosura, que es el sol (...) ¿Por qué no consideran los blancos que si uno de nosotros es borrón entre ellos, uno dellos será mancha entre nosotros?(...) De nuestra tinta han florecido en todas edades hombres admirables en armas y letras, virtud y santidad; no necesita su noticia que yo refiera su catálogo(...) Nuestras mujeres solas, contentas con su tez anochecida, saben ser hermosas a escuras, y en sus tinieblas, con la blancura de los dientes esforzada en lo tenebroso, imitan, centelleando con la risa, las galas de la noche. Nosotros no desmentimos las verdades del tiempo, ni con embustes asquerosos somos reprehensión de la pintura de los nueve meses. ¿Por qué, pues, padecemos desprecios y miserable castigo?” |
• Denuncia de la tiranía:“El Gran Señor, que juzga a desautoridad que sus vasallos oyan su voz y traten su persona (...) hizo seña muda para que oyesen a un Morisco (...) El Morisco (...) dijo:
- (...) Y para que se consiga proponemos que, para gloria desta nación (...) dotar Universidades y Estudios, señalar premios a las letras(...) Lo segundo, que se admita y practique el derecho y leyes de los romanos(...)
Se levantó Sinán Bey (...) y encendido en coraje rabioso dijo:
-(...) Perro, las monarquías con las costumbres se fabrican, se mantienen; siempre las han adquirido capitanes, siempre las han corrompido bachilleres(...) En la ignorancia del pueblo está seguro el dominio de los príncipes: el estudio, que los advierte, los amotina; vasallos doctos, más conspiran que obedecen, más examinan al señor que le respetan; en entendiéndole osan despreciarle; en sabiendo qué es libertad, la desean (...) El estudio hace que se busque la paz, porque la ha menester, y la paz procurada induce la guerra más peligrosa(...)
El Gran Señor, cogido de la HORA (...) con voz enojada dijo:
- (...)Yo elijo ser llamado bárbaro vencedor, y renuncio que me llamen docto vencido; saber vencer ha de ser el saber nuestro, que pueblo idiota es seguridad del tirano.”
(QUEVEDO, Francisco de, La Hora de todos y la Fortuna con seso) |
• Defensa de la mujer:
Quevedo cuenta con fama bien merecida de misógino por algunos textos dedicados a las mujeres, pero frecuentemente se olvida el que te proponemos leer. Parece que nuestro escritor frecuentó la amistad de mujeres ilustradas como Mirena Riqueza: María Enríquez de Guzmán, a la que envió en abril de 1622 su Sueño de la Muerte, Ana Castro Egas, de la que prologó en 1629 su: Eternidad del rey Felipe III Nuestro Señor, el Piadoso. Discurso de su vida y santas costumbres, que, por cierto, incluye poemas de otras mujeres, o la duquesa de Nájera, hacia la que declara su admiración intelectual en una carta al duque de Osuna. ¿Y qué decir de su poesía amorosa, que no tratamos en estas actividades, pero que no conviene olvidar? Como en tantos asuntos, actitudes contrapuestas en Quevedo, que no es hombre de una sola pieza ni fácil de abordar en su pensamiento (sea político, social, religioso, amoroso...)
“Tiranos, ¿por cuál razón, siendo las mujeres, de las dos partes del género humano, la una, que constituye mitad, habéis hecho vosotros solos las leyes contra ellas, sin su consentimiento y a vuestro albedrío? Vosotros nos priváis de los estudios, por envidia de que os excedamos; de las armas, por temor de que seréis vencimiento de nuestro enojo los que lo sois de nuestra risa. (...) El adulterio en nosotras es delito de muerte, y en vosotros entretenimiento de la vida(...) No hay sentido nuestro que por vosotros no esté encarcelado: tenéis con grillos nuestros pasos, con llave nuestros ojos (...) Hoy es día en que se ha de enmendar esto, o con darnos parte en los estudios y puestos de gobierno, o con oírnos y desagraviarnos de las leyes establecidas, instituyendo algunas en nuestro favor, y derogando otras que nos son perjudiciales”
(QUEVEDO, Francisco de, La Hora de todos y la Fortuna con seso) |
• Hay mucha información de Quevedo en la Biblioteca Virtual Cervantes para que amplíes tus conocimientos. Basta con que teclees en la parte superior en “BÚSQUEDA RÁPIDA” su nombre. Nos saldrán todas las referencias encontradas. Buscando, por ejemplo, en: “CONTENIDAS NOMBRE DEL AUTOR” y en “INFORMACIÓN SOBRE EL AUTOR”, aparte de datos biográficos tenemos las opciones de QUEVEDO EN INTERNET y ENLACES. ¡A navegar! | |
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