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| Declaración de amor | Como es sabido, Garcilaso de la Vega es uno de los grandes poetas amorosos de la Literatura española. El soneto V que ofrecemos más abajo se inicia con la evocación del momento en el que la contemplación del rostro de su amada (probablemente Isabel Freire) le produce tal conmoción que desde ese instante ella se convierte no solo en su razón de amor, sino también en su razón poética. No es que ella le inspire sus versos, sino que de su belleza nace la misma poesía. En realidad, él se siente incapaz de comprender tanta grandeza, pero decidido a dedicarle su vida y a dejarse llevar como si fuera una especie de médium. Al fin y al cabo, para quererla nació, están hechos el uno para el otro: ella es la razón de su existencia. No solo le declara su amor, sino que le promete fidelidad absoluta.
Se trata de un soneto típicamente renacentista, con un fuerte neoplatonismo inspirado en los Diálogos de amor de León Hebreo. En los cuartetos domina un tono de serena reflexión, que da paso al sentimiento un tanto desbordado de los tercetos, quizá dos de los más hermosos de la lírica española. Esa distribución dota a la composición de equilibrio, de mesura, de perfección.
Se recomienda, como toda poema, que sea leído en voz alta un par de veces, dándole entonación y explicándolo debidamente. A continuación es el momento de la lectura silenciosa e individual.
Escrito’stá en mi alma vuestro gesto
y cuanto yo escribir de vos deseo:
vos sola lo escribistes; yo lo leo
tan solo que aun de vos me guardo en esto.
En esto estoy y estaré siempre puesto,
que aunque no cabe en mí cuanto en vos veo,
de tanto bien lo que no entiendo creo,
tomando ya la fe por presupuesto.
Yo no nací sino para quereros;
mi alma os ha cortado a su medida;
por hábito del alma misma os quiero;
cuanto tengo confieso yo deberos;
por vos nací, por vos tengo la vida,
por vos he de morir, y por vos muero.
- ¿Qué significan: “gesto”, “guardarse de”, “presupuesto”, “hábito”?
- ¿Dirías que hay cierta hiperbolización en la expresión de los sentimientos? ¿En qué versos?
- Fíjate en los dos versos finales. Hay una correlación entre la primera parte de cada uno: “por vos nací” / “por vos he de morir” y la segunda: “por vos tengo la vida” / “y por vos muero”. Tal recurso se denomina paralelismo.
- ¿Crees que tienen vigencia hoy estos versos? Razona tu respuesta.
En la presentación en power point de este poema, que recomendamos visualizar, como el resto, una vez leídos, explicados y asimilados los versos, lo hemos montado con la ilustración de un fragmento del cuadro de Tiziano: “Tres edades del hombre”, donde una pareja amartelada se extasía contemplándose. Ante tal cuadro es fácil recrear una declaración amorosa como la del soneto y nos sirve para poner en relación poesía y pintura. El complemento perfecto sería un acompañamiento musical recacentista. Lo que pretendemos es facilitarles la lectura a través de un soporte diferente para hacer perder el miedo a la poesía e ilustrarlo con una imagen que les ayude a su comprensión.
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| Miradas que matan | Se trata de un poema muy filosófico a través del que se intenta racionalizar el amor, explicar cómo se produce a partir del lenguaje de la mirada. En los cuartetos describe cómo de los ojos de la amada salen “espirtus vivos”, que se dirigen a los del amado, para llegar hasta su corazón, que es donde según la filosofía escolástica se formaban los llamados “cuerpos sutiles”, (tales “espirtus” lo son) usados por el alma, en este caso, para enamorar. Así, de los ojos del enamorado salen miradas de respuesta, que esperan una correspondencia. Tal juego de complicidades visuales entre los enamorados alimenta el amor y se graba en el alma.
Por eso, cuando el ser querido no se halla presente, la memoria, una de las potencias del alma, lo evoca. En los tercetos describe la impotencia, el dolor, la frustración que experimentan sus “espirtus” ante la ausencia de las miradas de su enamorada.
Para sentir del poema piense el lector en las sensaciones que experimenta cuando recibe las miradas de alguien que le gusta y en cuánto desea volver a sentirlo cuando hace tiempo que no ve a esa persona. Así será más fácil comprender los versos de Garcilaso.
De aquella vista pura y excelente
salen espirtus vivos y encendidos,
y siendo por mis ojos recebidos,
me pasan hasta donde el mal se siente;
éntranse en el camino fácilmente
por do los mios, de tal calor movidos,
salen fuera de mí como perdidos,
llamados d’aquel bien que ’stá presente.
Ausente, en la memoria la imagino;
mis espirtus, pensando que la vían,
se mueven y se encienden sin medida;
mas no hallando fácil el camino,
que los suyos entrando derretían,
revientan por salir do no hay salida.
- Hay una canción de “Estopa” titulada “Ojitos rojos”, cuya letra dice en un momento: “Y te veo con los ojos cerrados / te sueño con los ojos abiertos”. El estribillo no es otro que: “Me rajo si me ojeas de reojo / de lejos me cojo una jarra y me mojo / que tus ojitos rojos me ponen”. Comenta las semejanzas entre ese “poner” los ojitos rojos y los “espirtus vivos” de Garcilaso.
- Con un estilo de música completamente distinto puedes escuchar una canción de “Hombres G” que lleva por título “Te vi”, donde se coincide en el tratamiento del tema del intercambio de miradas. ¿Qué papel crees que desempeña el leguaje no verbal en las relaciones humanas? ¿Cómo justificarías que coincidan músicos actuales tan distintos con un poeta del siglo XVI al tratar el tema de la mirada?
- Lee en www.bauleros.org/ojos.html el célebre madrigal “Ojos claros, serenos” de Gutierre de Cetina y compáralo con el poema de Garcilaso.
Para la presentación en power point de este “Soneto VIII” hemos elegido la enigmática mirada de la llamada “Venus de Urbino” de Tiziano. Así, completamos el tema de la mirada con su tratamiento pictórico, cuyo interés acaparó ya la atención de Leonardo da Vinci y preocupó a Velázquez.
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| Carpe diem | Si hubiera que elegir un solo soneto para explicar rápidamente la mentalidad del hombre renacentista quizá habría que elegir el “Soneto XXIII” de Garcilaso, en el que es posible observar la imitatio de un verso atribuido a Ausonio: “Collige, uirgo rosas...”, una invitación al gozo (carpe diem), el tópico idealizado de la mujer renacentista y la serenidad y reflexión propias del que aspira a imitar a los clásicos y a los grandes humanistas.
Hágase en esta ocasión una lectura silenciosa e individual para contestar a las preguntas propuestas
En tanto que de rosa y d’azucena
se muestra la color en vuestro gesto,
y que vuestro mirar ardiente, honesto,
con clara luz la tempestad serena;
y en tanto que’l cabello, que’n la vena
del oro s’escogió, con vuelo presto
por el hermoso cuello blanco, enhiesto,
el viento mueve, esparce y desordena:
coged de vuestra alegre primavera
el dulce fruto antes que’l tiempo airado
cubra de nieve la hermosa cumbre.
Marchitará la rosa el viento helado,
todo lo mudará la edad ligera
por no hacer mudanza en su costumbre
- Fíjate atentamente cómo en los cuartetos describe físicamente a su amada. ¿En qué partes se fija? ¿Cómo dirías que es tras la lectura?
- ¿A qué la invita en el primer terceto? Justifica tu respuesta.
- En el segundo terceto da la razón moral para justificar su invitación anterior. ¿Cuál es esa justificación?
- ¿Crees que esa mujer que describe responde a una realidad o a un modelo idealizado? ¿Existen hoy modelos ideales de mujeres y de hombres que se difundan a través de los medios de comunicación? ¿Qué consecuencias negativas puede tener confundir modelos ideales con la realidad?
En la presentación que realizamos del poema hemos seleccionado un fragmento del famoso “Nacimiento de Venus” de Botticelli, aunque le hubiera venido muy bien también “La Primavera” del mismo autor, fácilmente localizable en Internet. Al aunar el poema y el rostro de Venus se capta mucho mejor la idealización neoplatónica de la belleza femenina, así como la serenidad. Tras la contemplación y relectura del soneto a través de la presentación resultaría muy productivo debatir sobre la idealización de la belleza e incluso comparar las mujeres de la poesía y de la pintura renacentista con las de muchos anuncios publicitarios en los que se reproducen más o menos imágenes semejantes de mujeres, incluso con sus melenas al viento.
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| Garcilaso rallado | Elegimos el adjetivo rallado, no incluido en el DRAE, pero cuya acepción entre los jóvenes como sinónimo de turbado, obsesionado, sí recoge el Diccionario Clave de SM.
En este poema Garcilaso expresa de una forma más desagarrada sus emociones y sentimientos, si bien conviene reparar en cómo refrena ese desgarrón para impedir que se rompa la serenidad a la que está obligado todo renacentista.
Un rato se levanta mi esperanza,
mas cansada d’haberse levantado,
torna a caer, que deja, a mal mi grado,
libre el lugar a la desconfianza.
¿Quién sufrirá tan áspera mudanza
del bien al mal? Oh corazón cansado,
esfuerza en la miseria de tu estado,
que tras fortuna suele haber bonanza!
Yo mesmo emprenderé a fuerza de brazos
romper un monte que otro no rompiera,
de mil inconvenientes muy espeso;
muerte, prisión no pueden, ni embarazos,
quitarme de ir a veros como quiera,
desnudo espirtu o hombre en carne y hueso.
- ¿Cómo logra el poeta no caer en el pesimismo?
- ¿Crees que mantiene la estructura equilibrada entre cuartetos y tercetos en este soneto? ¿Cómo lo consigue?
- ¿Qué significado le darías al terceto final?
Acompañamos los versos en esta ocasión con un fragmento de “Damone se lamenta de su amor no correspondido” de Andrea Previtali.
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| Dafne transformada y Garcilaso enamorado | Antes de acercarse al poema sugerimos leer con ayuda del profesor la fábula mitológica de Apolo y Dafne en Metamorfosis de Ovidio, obra fundamental en la que se inspiraron poetas, pintores y músicos renacentistas. Se encuentra en Internet en Cervantes virtual.
Es importante captar cómo Garcilaso consigue en ocho versos describir con gran vivacidad y dinamismo la transformación de Dafne en laurel y en seis la perplejidad, el dolor y la impotencia de Apolo ante la bella reducida a árbol. Difícilmente se puede concentrar tanto dramatismo e intensidad poética en tan pocos versos. Se trata de una auténtica joya literaria, perfecta por su combinación de esteticismo y lirismo, que, además, nos ofrece un claro ejemplo del uso de la mitología clásica en la poesía renacentista.
A Dafne ya los brazos le crecían
y en luengos ramos vueltos se mostraban;
en verdes hojas vi que se tornaban
los cabellos qu’el oro escurecían;
de áspera corteza se cubrían
los tiernos miembros que aun bullendo ’staban;
los blancos pies en tierra se hincaban
y en torcidas raíces se volvían.
Aquel que fue la causa de tal daño,
a fuerza de llorar, crecer hacía
este árbol, que con lágrimas regaba.
¡Oh miserable estado, oh mal tamaño,
que con llorarla crezca cada día
la causa y la razón por que lloraba!
- ¿Qué crees que pretende expresar el poeta en este soneto?
- Si como algunos críticos creen este poema lo escribe tras la muerte de su amada Isabel Freire, ¿cómo afectaría ese hecho a la interpretación del texto?
- ¿Qué crees que aporta la mitología a la expresión de los sentimientos personales del toledano?
A pesar de que Garcilaso pudo ver en Italia el “Apolo y Dafne” de Pollaiolo, con el que podríamos haber ilustrado la presentación en power point, hemos preferido ofrecer la soberbia escultura de Bernini, ejemplo de perfección escultórica y uno de los trabajos más sugerentes de su autor.
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Como complemento de la lectura con imágenes de Garcilaso sería buen ejercicio que los alumnos montaran por parejas una diapositiva con un poema de Garcilaso o de algún otro poeta renacentista y un cuadro alusivo. Para ello puede acudirse a la biblioteca de textos de www.cervantesvirtual.com, a las páginas dedicadas a Garcilaso: www.garcilaso.org, www.cvc.cervantes.es, a las explicaciones de Arte de www.artehistoria.com. Utiles serán también las páginas de las grandes pinacotecas, fácilmente accesibles a través de los buscadores convencionales. |
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