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(Mar. 03) Leyendo a Arcipreste de Hita en Carnaval y Cuaresma FERNANDO CARRATALÁ TERUEL |
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El Carnaval y la Cuaresma nos traen la evocación de un escritor del siglo XIV, Arcipreste de Hita en su Libro de Buen Amor. Presentamos una selección representativa de estrofas junto con un análisis literario de la obra. |
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Tiempo de Carnaval y de Cuaresma
Es tiempo de Carnestolendas (del latín caro, carnis, carne, y tollendus, de tollere, quitar, retirar), palabra que resulta de la abreviación de la frase latina Dominica ante carnes tollendas, y que significa "Domingo antes de quitar las carnes". Concluimos el Carnaval (del italiano carnevale, haplología -eliminación de una sílaba semejante a otra contigua de la misma palabra- del antiguo carnelevare, de carne, carne, y levare, quitar); esos tres días que preceden al comienzo de la Cuaresma -tiempo litúrgico de preparación de la Pascua de Resurrección, que comprende desde el Miércoles de Ceniza hasta el Jueves Santo, y que se caracteriza por ser un periodo de penitencia-, y en los que se han venido celebrando fiestas populares con mascaradas, comparsas, bailes y otros regocijos bulliciosos.
• Los "ejércitos" del Arcipreste de Hita -con don Carnal y doña Cuaresma al frente- cabalgan de nuevo
• Estructura de la "Batalla de don Carnal y doña Cuaresma"
• Ediciones del "Libro de Buen Amor"
• Notas al estilo del Arcipreste de Hita: Para una lectura "juglaresca" de la "Batalla de don Carnal y doña Cuaresma"
• Libro de Buen Amor de Arcipreste de Hita. Estrofas 1067-1172 (PDF 33,3KB)
Los "ejércitos" del Arcipreste de Hita -con don Carnal y doña Cuaresma al frente- cabalgan de nuevo
Los festejos carnavalescos nos traen la evocación de un escritor del siglo XIV que sabe conjugar la alegría del vivir con la seriedad moralizadora del clérigo: Juan Ruiz, Arcipreste de Hita; y el recuerdo, igualmente, de su compleja obra, el Libro de Buen Amor, en la que, junto a una clara intención didáctica -de la que se sirve para ridiculizar el amor sexual y la corrupción de los clérigos- y a un profundo espíritu religioso, se advierte, también, un elevado grado de condescendencia con las flaquezas humanas, así como un humor malicioso que refleja un temperamento burlón y, en ocasiones, hasta procaz. Esta tónica general de ambigüedad que preside el Libro de Buen Amor -por un lado, amonestación contra "el loco amor del pecado del mundo" y, por otro, orientaciones para los que "quisieren usar del loco amor"- está ya anticipada en el prólogo -en prosa- de la obra: "E ansí este mi libro a todo omne o muger, al cuerdo e al non cuerdo, al que entendiere el bien e escogiere salvaçión e obrare bien amando a Dios; otrosí al que quisiere el amor loco; en la carrera que andudiere, puede cada uno bien dezir: Intellectum tibi dabo, e çetera."
Y uno de los episodios de carácter narrativo más justamente conocidos del libro es la "Batalla de don Carnal y doña Cuaresma", escrito todo él en cuaderna vía, la estrofa culta preferida por los poetas del Mester de Clerecía. En esta parodia de la épica, los ejércitos de don Carnal y de doña Cuaresma están compuestos por diferentes manjares de carne y de pescado, respectivamente. El ejército de don Carnal es vencido, y su jefe encarcelado; pero el Domingo de Ramos logra escapar, al tiempo que doña Cuaresma desaparece. Y entonces don Carnal -en un pasaje en el que la sátira antieclesiástica se hace patente- es recibido con grandes honores por distintos representantes de la clerecía.
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Estructura de la "Batalla de don Carnal y doña Cuaresma"
La "Batalla de don Carnal y doña Cuaresma" está compuesta por 247 estrofas (de la estrofa 1067 a la 1314), con un total de 988 versos alejandrinos. Y se divide en las siguientes partes:- De la pelea que ovo don Carnal con la Cuaresma (estrofas 1067 a 1127).
- De la penitençia quel fraile dio a don Carnal e de commo el pecador se deve conffessar, e quien ha poder de lo absolver (estrofas 1128 a 1172).
- De lo que se faze miércoles corvillo e en la Quaresma (estrofas 1173 a 1209).
- De como don Amor e don Carnal venieron e los salieron a rresçebir (estrofas 1210 a 1224).
- De como clérigos e legos e flayres e monjas e dueñas e joglares salieron a rreçebir a don Amor (estrofas 1225 a 1314).
Dada la extensión del texto -insistimos: 247 estrofas de 4 versos-, reproduciremos más adelante sólo las estrofas 1067 a 1172; texto más que suficiente para comprobar el espíritu juglaresco de la obra y el estilo de su autor.
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Ediciones del "Libro de Buen Amor"
Quien desee leer una rigurosa edición crítica completa del Libro de Buen Amor puede acudir a la publicada por la editorial Castalia -en la colección Clásicos Castalia, núm. 161-, efectuada por G. B. Gybbon-Monypenny. Esta edición sigue el manuscrito de Salamanca, que recoge una versión de la obra de 1343, y más amplia que las versiones ofrecidas por los manuscritos de Gayoso -actualmente propiedad de la Real Academia Española- y de Toledo -que ha pasado a la Biblioteca Nacional-; manuscritos que nos trasladan una primera versión de la obra terminada en 1330. (La "Batalla de don Carnal y doña Cuaresma" ocupa las páginas 335-382 de la edición de Castalia).
También la editorial Castalia, más en plan didáctico que erudito, ha publicado una selección de los fragmentos más representativos del Libro de Buen Amor y, aunque se reproducen en castellano medieval, vienen acompañados de anotaciones suficientemente clarificadoras que garantizan su cabal entendimiento. José Luis Girón Alconchel es el responsable de esta edición, que forma parte de la colección Castalia Didáctica -núm. 8-. (Los fragmentos de la "Batalla de don Carnal y doña Cuaresma" ocupan las páginas 197-234 de la citada edición. La proliferación de notas léxicas y de interpretación del texto -hechas con criterios altamente pedagógicos- enriquecen, sin duda, su lectura, convirtiéndola en una actividad placentera).
La versión que nosotros vamos a reproducir de la "Batalla de don Carnal y doña Cuaresma" está en castellano moderno, lo que facilitará aun más su lectura y puede acercar, así, el texto a cualquier lector con un mínimo nivel cultural. Y se debe a la maestría -y sensibilidad literaria- de María Brey Mariño; y al esfuerzo editorial de Castalia (que, en la colección Odres Nuevos, aspira a hacer accesibles al gran público los monumentos de la primitiva literatura española). Contamos con la autorización de Castalia para publicar, de esta edición, las 247 estrofas correspondientes. No obstante, de las dos partes estructurales del relato (Batalla de Carnal y Cuaresma -estrofas 1067 a 1209-, y Triunfo de Carnal y de don Amor -estrofas 1210 a 1314-), solo vamos a reproducir -por obvias razones de espacio-, dos de las tres partes en que, a su vez, se estructura el primer apartado: Pelea, que se desarrolla del Jueves Lardero al Miércoles de Ceniza -estrofas 1067 a 1127-; y Confesión de don Carnal derrotado, el Miércoles de Ceniza -estrofas 1128 a 1172-. (Y excluimos de la publicación -por aquello de que "Lo bueno, si breve..."- la tercera parte: El final de la Cuaresma: del Miércoles de Ceniza al Sábado Santo -estrofas 1173 a 1209-.
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Notas al estilo del Arcipreste de Hita: Para una lectura "juglaresca" de la "Batalla de don Carnal y doña Cuaresma"
| Lenguaje popular | | Sin duda alguna, el lenguaje de Juan Ruiz es uno de los de mayor riqueza de los siglos medievales. Habrá de pasar un largo periodo antes de que la literatura castellana pueda presentar una obra comparable a la del Arcipreste de Hita en lozanía, espontaneidad, viveza y colorido de lenguaje. Con extraordinaria facilidad sabe elegir los términos de mayor expresividad, así como las más afortunadas imágenes y comparaciones. Llama poderosamente la atención la propiedad y precisión con que usa los vocablos, en especial los sustantivos y adjetivos, que se prodigan con generosidad en las descripciones, demostrando una sabiduría léxica que parece inagotable. Y en cuanto al diálogo, lo maneja con una extraordinaria soltura. Por otra parte, Juan Ruiz sabe ensartar en su obra gran cantidad de refranes, modismos populares y giros coloquiales, que traducen un estilo de honda raíz popular y contribuyen a producir una impresión de habla familiar. Por su agilidad y rapidez, así como por la exuberancia de su léxico, el lenguaje del Arcipreste de Hita supone un salto gigantesco con respecto al utilizado por los poetas del siglo XIII, más limitado y mucho menos vivaz y espontáneo. | | Realismo | | Muy poco amigo de estilizaciones idealistas, el Arcipreste de Hita se mueve siempre en el terreno de lo inmediato y concreto y, en este sentido, constituye uno de los hitos fundamentales de nuestra literatura realista, tan brillantemente iniciada con el Poema del Cid. Ningún escritor español en toda la Edad Media tiene su capacidad de observación, su agudeza para describir tan animadamente y con tan vigorosa exactitud el espectáculo de la vida cotidiana. No se crea, sin embargo, que este realismo de Juan Ruiz, que podríamos calificar de brutal, excluye, por su misma absorbente intensidad, el arte de pintar con toques delicados cuando el asunto lo requiere. | | Humorismo | El Arcipreste de Hita es uno de nuestros más grandes humoristas. Su humor socarrón no procede de un malévolo deseo de fustigar con dureza cuanto le rodea, sino de un mero propósito de subrayar lo gracioso de una situación, lo pintoresco de un personaje, o de llamar la atención sobre el aspecto cómico de la vida. Lo cual no quiere decir que sus rasgos de humor pequen de ingenuidad. Nada más lejos de las candorosas bromas de Berceo que el desenfadado y malicioso arte del Arcipreste de Hita.
Uno de los principales y más originales recursos de la veta humorista de Juan Ruiz está en la superposición del moralismo más severo y el desenfado más liviano; y así, unas veces, tras graves amonestaciones, olvida sus severas intenciones y nos sorprende, en inesperada cabriola humorística, con la más desconcertante salida de tono; y a la más alta expresión religiosa sucede bruscamente la más desaforada parodia caricaturesca. Otras veces, el relato más desenvuelto sirve como ejemplo para extraer una conclusión moralizadora. ¿Acaso puede concebirse mayor humorada que la de llamar Juan Ruiz a su obra Libro de buen Amor? Sabido es que la lengua antigua usaba como contrapuestas las expresiones de "buen amor" -para designar el amor puro, ordenado y verdadero- y "loco amor" -o amor desordenado y deshonesto-. Y el Arcipreste de Hita, aunque declara en el prólogo de su libro la intención moral que le guía al escribirlo -compuso el libro "en que son escritas algunas maneras e maestrías e sotilezas engañosas del loco amor del mundo, que usan algunos para pecar", a fin de que, conociéndolas, desechen y aborrezcan "las maneras e maestrías malas del loco amor, que faze perder las almas e caer en la saña de Dios"-, y recomienda a sus lectores que no se detengan en lo liviano de sus narraciones, sino que atiendan a la conclusión moral que se desprende -categóricamente afirma: "E Dios sabe que la mi intención non fue de lo fazer por dar manera de pecar nin por mal dezir; mas fue por rreduçir a toda persona a memoria buena de bien obrar, e dar ensienplo de buenas costumbres e castigos de salvaçión; e por que sean todos aperçebidos e se puedan mejor guardar de tantas maestrías como algunos usan por el loco amor."-, también añade las siguientes palabras, consideradas por muchos críticos como un alarde de cinismo: "Enpero, por que es umanal cosa el pecar, si algunos, lo que non los conssejo, quisieren usar del loco amor, aquí fallarán algunas maneras para ello." Y así, el libro se convierte precisamente en todo lo contrario de lo que debería ser; y "loco amor" es lo se ha de buscar en el Libro de Buen Amor.
Y aunque es cierto que muchas influencias literarias pueden señalarse en el Libro de Buen Amor, también lo es que el Arcipreste de Hita se erige como una de las personalidades más originales de nuestra literatura, ya que todos los elementos sacados por Juan Ruiz de sus numerosas fuentes se transforman y rejuvenecen en sus manos, enriqueciéndose con innumerables rasgos originales que son creación, precisamente, de su genial humorismo. | | Carácter juglaresco | | Aunque posea una considerable cultura literaria, el Arcipreste de Hita es un poeta netamente popular; y el Libro de Buen Amor debe ser considerado -en frase de Menéndez Pidal- "como el monumento más grande que la poesía juglaresca, no épica, perodujo en la Edad Media". La claridad con que Menéndez Pidal se expresa al respecto merece la reproducción textual de sus palabras: "Hay juglaría <...> en la parodia de gestas caballerescas, cuando luchan doña Cuaresma y don Carnal; la hay sobre todo en la continua mezcla de lo cómico y lo serio, de la bufonada y la delicadeza, de la caricatura y de la idealización. Así el Arcipreste tuvo el osado arranque de aplicar su fuerte genio poético a la producción juglaresca de las calles y plazas, desentendiéndose de la moda de los palacios, y en esta vulgaridad consiste su más íntima originalidad, porque el Libro de Buen Amor debe en gran parte a la cazurrería de los juglares castellanos sus cualidades distintivas, su jovial desenfado, su humorismo escéptico y malicioso..." (La cita está tomada del libro Poesía juglaresca y juglares, editado por Espasa-Calpe en la Colección Austral -núm. 300, p. 145-). | | El empleo de la cuaderna vía | | El Libro de Buen Amor está escrito, en su parte narrativa, siguiendo la cuaderna vía, aunque junto a los alejandrinos es frecuente el empleo de versos de dieciséis sílabas. Y lo que tiene de notable la métrica de Juan Ruiz es que la cuaderna vía, forma poética excesivamente rígida a lo largo del siglo XIII, adquiere una extraordinaria flexibilidad, y una ligereza y variedad insospechadas. (La parte lírica de la obra está escrita en versos de arte menor, fundamentalmente hexasílabos y octosílabos; y con empleo preferente del zéjel, llamado entonces "estribote". Las múltiples combinaciones estróficas ensayadas por Juan Ruiz ponen de manifiesto también su extraordinario talento como versificador). |
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