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(Abr. 05) La enseñanza de los sinónimos en Secundaria
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Este artículo ha sido enviado para su publicación en Profes.net por:
Mª TERESA GIMÉNEZ ESTEBAN |
Todos sabemos lo que son los sinónimos, no obstante, en determinados contextos sociales y culturales dos palabras sinónimas pueden tener significados muy diferentes.

Vamos a comparar las frases siguientes:
• La cultura china encierra en su seno grandes verdades.
• Los libros que tenemos en casa incluyen una gran variedad de temas.
En estas dos frases, los verbos encerrar e incluir son sinónimos. Sin embargo, esos mismos verbos no son sinónimos en las frases siguientes:
• Maruja y Beatriz pasaron varios días encerradas en aquel cuartucho.
• Entre mis obligaciones profesionales no se incluye la de estresarme.
En estas dos frases los verbos encerrar e incluir no son sinónimos y además tampoco son conmutables, ya que la frase: Maruja y Beatriz pasaron varios días incluidas en aquel cuartucho, no es correcta.
Los sinónimos totales son palabras que tienen el mismo significado en todos los contextos. Son palabras sinónimas totales alumno y discípulo, ya que significan exactamente lo mismo en todos los contextos. De este modo, es posible afirmar:
• Juan Pérez es uno de mis discípulos.
• Juan Pérez es uno de mis alumnos.
El contexto lingüístico desde el punto de vista social
Es necesario que el profesor enseñe la norma lingüística , pero también debe tener en cuenta el contexto social y lingüístico de los alumnos. No hay que olvidar que lo que desde el punto de vista de la lingüística es correcto, puede ser incorrecto socialmente. De hecho, cuando una misma lengua es hablada en dos países distintos puede suceder que en uno de ellos se utilice un sinónimo y no otro por motivos culturales o sociales. Por ejemplo, la palabra judía y frijol, son sinónimas, aunque judía sólo se emplea en España, mientras que friol se emplea mucho en toda América Latina.
Estas diferencias a la hora de utilizar las palabras pueden parecernos mínimas, pero en función del contexto social en el que nos movamos, pueden marcar la diferencia a la hora de comunicarnos. Es pos ello que en España no pedimos un kilo de fijoles cuando vamos al supermercado, al igual que no pedimos un kilo de judías en Latinoamérica. De ahí que sea necesario que el profesor tenga en cuenta que es necesario enseñar el uso correcto de las palabras en cada uno de los países y contextos sociales y culturales donde se habla la lengua, ya que de este modo contribuye a que los alumnos valoren y respeten todas las variedades lingüísticas de un determinado idioma.
En el caso concreto del español, aplicar este principio puede ayudar a la adaptación plena de los inmigrantes de Latinoamérica, que han llegado a nuestros pueblos y ciudades. No podemos olvidar, que las diferentes formas de hablar español son correctas, ya que no hay ninguna superior a las otras. Lo que ocurre es que la misma lengua se adapta al contexto de sus hablantes y el uso de unas palabras y no otras, está determinado por las preferencias lingüísticas de las diferentes sociedades.
Entender esto ayudará a los alumnos a superar el etnocentrismo que se nos atribuye a los europeos y les enseñará a convivir con gentes de originarias de países latinoamericanos, así como también a entender la lengua española como un hecho cultural global.
Hablando del uso de la lengua en España, diré que, dependiendo del público al que nos dirijamos, usaremos uno u otro sinónimo. Por ejemplo: las palabras papá y mamá, sinónimos de padre y de madre, las usaremos exclusivamente cuando nos dirijamos a niños, mientras que, si estamos hablando con adultos, usaremos las palabras padre y madre. Sin embargo, estas palabras, especialmente la palabra padre, nunca las usaremos en América Latina, porque los latinoamericanos usan esas palabras para hacer referencia a los padres desconocidos.
Lo mismo podemos decir del contexto situacional en el que utilizamos el vocabulario. Por ejemplo, si vamos a una carnicería no pediremos carne de cochinillo, sino de cerdo, mientras que en un restaurante podemos pedir cualquiera de las dos indistintamente. De la misma manera, si vamos a una carnicería en Perú no pediremos cerdo, sino chancho si queremos que nos entiendan. Tampoco es correcto decir en América Latina que nos han hecho una guarrada, ya que para ellos es una chanchería.
A veces, los sinónimos se utilizan para evitar emplear palabras que pueden resultar ofensivas en opinión de algunas personas o en determinados lugares. Por ejemplo, en España hay gente que piensa que la palabra negro es ofensiva y por eso prefieren usar expresiones como de color, moreno.
Estas palabras nunca las emplearían en Hispanoamérica, ya que resultan ofensivas, puesto que allí se denominaba moreno al descendiente de una esclava negra y su amo, el cuál mantenía relaciones con sus esclavas para ampliar el número de trabajadores de su plantación. Por tanto, lo que en España es un adjetivo inofensivo, en América Latina es un sinónimo de bastardo y de esclavo. La palabra moreno, ni siquiera se emplea para referirse a una persona bronceada, motivo por el cual, es mejor que nuestros estudiantes tengan cierto cuidado al aplicar a las personas de raza negra o a los mulatos el calificativo de morenos, ya que estas personas pueden sentirse ofendidas.
Esto no obsta para que los inmigrantes latinoamericanos se adapten al uso de las palabras en España, aunque es importante que el profesor explique con detenimiento el uso de los sinónimos.
Finalmente, hay que tener en cuenta que los españoles también viajamos a América Latina y aunque las personas que nos escuchen entenderán que se nos pueden escapar determinadas palabras que son de uso normal en nuestro país, es seguro que no aprobarán el uso de palabras como moreno. Es posible que nos disculpen pero no aprobarán su uso Lo mismo les sucede a los latinoamericanos cuando vienen a España con palabras que aquí resultan ofensivas y que, en cambio, no lo son en sus países de origen.
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